Das Kapital (Libro de Almacén), 1997
Este libro de almacén, rescatado en 1997 poco antes del cierre definitivo del comercio donde compraban los abuelos del artista, constituye uno de los primeros gestos fundacionales del proyecto Das Kapital. No pertenece a la esfera de la herencia empresarial, sino a la del consumo cotidiano, al circuito primario de la circulación.
Las páginas registran mercancías mínimas: salchichón, queso, azúcar, aceite, huevos. Cantidades pequeñas. Cifras directas. Deudas anotadas para ser saldadas a fin de mes. El sistema era simple: la mercancía se entregaba, el pago se difería. El crédito no estaba bancarizado; estaba inscrito en papel y sostenido por reconocimiento mutuo.
En términos marxianos, aquí la circulación M–D–M (mercancía–dinero–mercancía) aparece en su escala más concreta. No hay acumulación ampliada visible, no hay abstracción financiera, pero la forma del valor ya está operando. El libro funciona como infraestructura contable elemental: un archivo donde el tiempo se vuelve medible y la confianza se convierte en cifra.
El gesto de reencuadernar este cuaderno no lo transforma en objeto nostálgico. Lo desplaza hacia el campo del arte como dispositivo económico primario. La caligrafía, los números, las sumas finales no ilustran una historia familiar; evidencian una microestructura de capital en estado material.
Lo que aquí se observa es la fase en la que el crédito es todavía extensión de la relación social. La deuda está escrita a mano. El capital no se autonomiza aún como sistema abstracto, pero su lógica ya está presente en la contabilidad. La anotación organiza el intercambio y estabiliza la promesa.
El cierre del almacén coincide con el fin de una forma económica basada en proximidad física y trato directo. El libro, entonces, deja de ser herramienta administrativa y se convierte en archivo fósil de una economía previa a la digitalización del crédito. Reencuadernado, no es restaurado: es reconfigurado como matriz conceptual.
Este objeto anticipa una línea que más tarde se expandirá en Das Kapital hacia biología, algoritmos, archivo y sistemas de inscripción más complejos. Aquí la estructura es todavía manual, pero ya es sistema.
El capital aparece en su forma mínima:
un nombre, una cifra, una fecha.
Una promesa escrita.

